sábado, 2 de febrero de 2013

TRANSFORMAR LA REALIDAD EN FICCIÓN



En general, los temas de la narrativa provienen de la realidad, pero si se cuentan como una realidad, el texto pierde el carácter ficcional  que hace de él una creación propia y original. Hay que buscar el modo de apartarlo de ese excesivo realismo que lo acercaría a una crónica. He ahí uno de los tantos trabajos a que debe enfrentarse el cuentista. Nada fácil. En medio de ese esfuerzo, la mente parece estancarse. Va y viene sobre el asunto y quizás por mucho tiempo se tiene la impresión de que la cosa no va a salir de donde está, que nada va a cambiar ese rumbo que no nos convence. Pero, es que si no nos convence es porque juzgamos imprescindible un cambio. Y cuesta mucho descubrir cuál será el cambio. Descubrir algo que está en nuestro propio pensamiento porque por más que la solución provenga del exterior, el que la adapta a la circunstancia es nuestro intelecto. Imaginar es como desenterrar. Una especie de oficio de arqueólogo. Un huesito por acá, un huesito por allá hasta que logramos armar el monstruo prehistórico.


No hay comentarios:

Publicar un comentario